vie 28a. Ordinario año impar (Id=689)

Primera Lectura

Abrahán le creyó a Dios y eso le valió la justificación

Lectura de la carta del apóstol
san Pablo a los Romanos

4, 1-8

Hermanos: ¿Qué diremos de Abrahán, padre de nuestra raza? Si Abraham hubiera obtenido la justificación por sus obras, tendría de qué estar orgulloso, pero no delante de Dios. En efecto, ¿qué dice la Escritura?
Abrahán le creyó a Dios y eso le valió la justificación.
Al que, gracias a su trabajo, tiene obras, no se le da su paga como un regalo, sino como algo que se le debe; en cambio, al que no tiene obras, pero cree en aquel que justifica al pecador, su fe le vale la justificación.
En este sentido, también David proclama dichoso al hombre a quien Dios tiene por justo, independientemente de las obras: ¡Dichosos aquellos cuyas maldades han sido perdonadas y cuyos pecados han sido sepultados! ¡Dichoso el hombre a quien el Señor no le toma en cuenta su pecado!
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 31

Perdona, Señor, nuestros pecados.
Tu es refúgium mihi, gáudio salútis circúmdas me.

Dichoso aquel que ha sido absuelto de su culpa y su pecado. Dichoso aquel en el que Dios no encuentra ni delito ni engaño.
Perdona, Señor, nuestros pecados.
Tu es refúgium mihi, gáudio salútis circúmdas me.

Ante el Señor reconocí mi culpa, no oculte mi pecado. Te confesé, Señor, mi gran delito y tú me has perdonado.
Perdona, Señor, nuestros pecados.
Tu es refúgium mihi, gáudio salútis circúmdas me.

Alégrense con el Señor y regocíjense los justos todos, y todos los hombres de corazón sincero canten de gozo.
Perdona, Señor, nuestros pecados.
Tu es refúgium mihi, gáudio salútis circúmdas me.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Muéstrate bondadoso con nosotros, Señor puesto que en ti hemos confiado.
Fiat misericórdia tua, Dómine, super nos, quemádmodum sperávimus in te.
Aleluya.

Evangelio

Todos los cabellos de su cabeza están contados

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas
12, 1-7

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, la multitud rodeaba a Jesús en tan gran número, que se atropellaban unos a otros. Entonces Jesús dijo a sus discípulos:
"Cuídense de la levadura de los fariseos, es decir, de la hipocresía. Porque no hay nada oculto que no llegue a descubrirse, ni nada secreto que no llegue a conocerse. Por eso, todo lo que ustedes hayan dicho en la oscuridad se dirá a plena luz, y lo que hayan dicho en voz baja y en privado, se proclamará desde las azoteas.
Yo les digo a ustedes, amigos míos: No teman a los que matan el cuerpo y después ya no pueden hacer nada más. Les voy a decir a quién han de temer: Teman a aquel que, después de darles muerte, los puede arrojar al lugar de castigo. Se lo repito: A él sí tienen que temerlo.
¿No se venden cinco pajarillos por dos monedas?
Sin embargo, ni de uno solo de ellos se olvida Dios. Y por lo que a ustedes toca, todos los cabellos de su cabeza están contados. No teman, pues: porque ustedes valen mucho más que todos los pajarillos".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]